Hace cosa de un mes, mi Amo compró un banco de spanking o de azotar para mi mazmorra que viene usando desde entonces. Se lo recomendó un Dominante, que previamente me lo había comentado a mí. Yo se lo dije a Él y le pareció bien.
Desde entonces, lo viene usando con regularidad y debo confesar que me gusta. Me siento vulnerable, indefensa y fuertemente sometida. En nuestra relación, mi Amo y yo no tenemos una palabra de seguridad porque consideramos que no la necesitamos. Si soy una esclava total y absoluta, es absurdo tener una palabra de seguridad. En cualquier caso, mi Amo me azota fuerte pero con moderación o con cuidado y, en ningún caso, con violencia o de forma que pueda provocarme un daño serio. Por supuesto, me duele y es normal que grite o que se me salten las lágrimas, pero de ahí no pasa.
Pongo una foto del banco para que todo el mundo pueda ver cómo es. No es la foto de mi banco aunque sí es la misma marca y el mismo modelo, pero está tomada de Internet. Evidentemente, tampoco soy yo la chica de la foto, pero creo que todo el mundo puede hacerse una idea acerca del aparato del que estoy hablando.

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